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Un clavo oxidado saca otro

  Compré vino y me subí a la bici Me desvié para pasar cerca de tu depa Y ver si estás desnuda en la ventana Abrazada por un ser de rodillas Como lo hacías conmigo O ver si estás pensando en mí, llorando por mí, llamándome a mí No llores por mí, no lloro por ti Pero te extraño tan seguido que es triste y bonito Como es también bonito el recuerdo del sharingan hipnótico De tu culo bien grandededemasiado grande En las noches en que la urgencia de la carne Nos llamaba hasta la madrugada, Antes de soñar el pollo arvejado al velador del último día Casi un año y mis amigxs me preguntan por ti, me hablan De lo felices que nos veíamos con tres botellas por noche Y un poquito de cucharita al amanecer Les doy la razón y me recuerdo durmiendo ronroneando Y tu disposición a penetrar los límites sosteniendo nuestras manos Y a entender que era hacernos eternos O saber que el tiempo pasó Fuimos tú y yo Dos en la ciudad

31 papelillos

César fumaba pasta base, vivía en una dimensión paralela donde para comunicarse había que bailar.   Por eso no habla b a con nadie. C uando los cabros del barrio se juntaban a bailar breakdance en la esquina César siempre los miraba absorto, interpretando los mensajes de sus cuerpos, incapaz de decir con palabras lo que su mente estaba procesando. César bordó su nombre en su chaleco, para ver si los bailarines lo invitaban a unirse. Justo ese día llegó un periodista a realizar un documental sobre la adicción a las drogas en las poblaciones.  Cuando Mario Hugo y el camarógrafo se bajaron de la micro y llegaron a Bajos de Mena el periodista comenzó a cuestionarse porqué había aceptado hacer esa nota si en el noticiero nunca mostraban contenido de ese tipo. La mayoría de las cápsulas visuales eran canciones, así que cuando el notero vio al al grupo Hermanos Brothers practicando breakdance se imagino que en el peor de los casos si la nota era muy cruda, podría grabar algunos pasos...