lunes, agosto 21, 2017

Bailando solo

Por primera vez desde que te conozco
no tengo ganas de hacerte sonreír
ni sonrío al recordarte.
Te busco porque todo de ti me importa
y me haces sentir tan vulnerable.
Pensar que no me quieres
es lo más triste que me ha pasado en meses
¿Esto es el amor?
¿Para esto quería volver a enamorarme?
Llevo mucho tiempo escapando
de sentirme así
para que tú.


bye

viernes, agosto 04, 2017

El río de los tiempos - Nano Stern



Nano Stern es un artista muy talentoso, aunque este no es uno de sus trabajos más actuales sí es uno de los que me trae más recuerdos.



El video







La letra

Dejemos los disfraces pa' encontrarnos otra vez
que la vida se muestre tal como es
Abramos los candados, los que guardan la razón
para volver a entrar en la emoción.

Bañémonos desnudos bajo la luz del sol
que el río de los tiempos nos limpiará.
bañémonos desnudos bajo la luz del sol
que el río de los tiempos nos limpiará,
nos limpiará.

Saquemos las malezas, de los campos del amor
que la cosecha llegue a su esplendor
apaguemos el ruido... y encendamos la canción
para que el canto viva en la intuición

Bañémonos desnudos bajo la luz del sol
que el río de los tiempos nos limpiará
Bañémonos desnudos bajo la luz del sol
que el río de los tiempos nos limpiará.



bye

lunes, julio 03, 2017

Mapocho de Nona Fernández. Territorio del entredicho fantástico

Mapocho, la novela de Nona Fernández, usa la territorialidad en que se escribe la novela para dejar entrever los rumores que surgen de los habitantes, el entredicho toma fuerza en los rincones y va acercando al lector al terreno de lo fantástico, que permea toda la historia de Chile. Las narraciones de los muertos que arrastra el río hablan de una historia dejada fuera de los libros de historia oficial.






El territorio

La Casa es larga como culebra, como río, el país también es largo como un río. Estas son aproximaciones al territorio de la novela que homologan los espacios privados y públicos en la figura torrentosa del río y en el misterio escamoso de las serpientes. El uróboros, símbolo ancestral de la serpiente que se devora a sí misma, se hace presente en un ciclo de muerte que se repite en la historia del país, en la ribera del río. A la Rucia le cuesta recordar donde queda la Casa, la morada de su niñez, pero la ubicación estratégica del poto de la virgen en lo alto del cerro Santa Cristóbal le da una referencia de cercanía que le permite seguir buscando. La abuela, santa de los tejados del barrio, le había dado esa seña para que la recordase en caso de perderse. Después de años de vivir en el viejo continente, la Rucia recurre al recuerdo de su abuela para guiarse en la ciudad que no reconoce.

La casa y el estado se homologan en la metáfora del dictador Ibáñez, cada cuarto representa un segmento social, las sirvientas, los obreros, las locas; la nación como una gran familia que vive en la misma casa.

“El diablo Ibáñez las va a sacar a dar una vuelta chiquillas” dice un verso de la canción La calavera amarilla de Juan Ayala. En esta canción del fundador de Juana Fe podemos ver como la actualización de la historia referida por Nona Fernández ronda el barrio la Chimba. Todo el disco Con los pies en el barrio del cantautor gira en torno al barrio, la historia de los pobladores y la identidad territorial.

En Manifiesto, hablo por mi diferencia, Pedro Lemebel también menciona el tren en que Ibáñez se deshizo de los homosexuales:
“Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda”

Y el líder militar travestido, niega todo ante sus soldados, manda a apresar y desaparecer a quienes le permitieron cantar a Gardel envuelto en una bufanda de colores, montado en tacones, perfumado como “una loca más”, y así continúa con su labor de “limpiar” el país. En el presente de la novela se escucha el tren de los homosexuales partir todos los días.

También hay relación con la novela El obsceno pájaro de la noche de José Donoso por el barrio la Chimba, ya que en él se ubica la Casa de ejercicios espirituales de la encarnación de la Chimba, que termina siendo el hogar donde las familias adineradas se deshacen de las sirvientas que le dedicaron su vida a servirlos. Además el nombre del escritor repetido en los lomos de los libros en las estanterías y el escritor –Humberto Peñaloza- obsesionado con tener todas las copias de sus ediciones; son motivos presentes en ambas obras. En Mapocho, Fausto tiene las estanterías de su departamento en lo más alto de la torre de vidrio llena de las ediciones de su Historia de Chile, en sus múltiples variedades. Sus hijos, muertos, visitan el apartamento y notan en los libros las mentiras que les contó su madre sobre la muerte del padre.

Hay, también un tratamiento a la otredad de la Chimba, pues el otro lado del Mapocho es casi otro Santiago, una ciudad pobre desde donde se ve el poto de la virgen del San Cristóbal. El Santiago escindido por el río que debe ser conectado por un puente de un millón de claras de huevos, unión realizada por el Diablo mismo, habitante de la Chimba.


El entredicho

Lo que dicen los espacios y lo que se deja ver entre las palabras e historias que refieren las gentes que habitan estos espacios, también tienen un papel relevante en Mapocho. “La orfandad del rumor es la que permite que cualquier sujeto (enunciador en potencia), imprima sus huellas en él. Es así como Nona Fernández se apropia del eso dicen y lo emplea como una palanca desconstructiva que raja las sangrías y arranca la puntuación inscripta en la Historia de Chile.” (Opazo, 2004). El rumor, el entredicho, son huachos – hijos de padres anónimos- que recorren Mapocho cobrando fuerza. Dicen que Ibáñez entró a la pieza de los homosexuales, dicen que el Diablo vivió en la Chimba, dicen que Pedro de Valdivia abusó de Lautaro. José Donoso sitúa a las autoras del dicen en “las viejas”, ellas son las que repiten el viejo juego de palabras dicen, dicen, quiénes dicen, que arrastra el rumor de la maldición heredada, la formación de la identidad de la nación adquirida a través del rumor no oficial.

Dicen que el Padre fundador fue gay, violador, débil ante el deseo que es su causa de muerte. Pedro de Valdivia es seducido por el cuerpo del joven Lautaro y se acerca a él en las caballerizas al anochecer, lo toma como Neruda toma a las mujeres, silenciosamente. Luego Lautaro se rebela, organiza a los mapuches y le parten la cabeza al conquistador. Fausto escribe esta historia y la rechaza, dejándola fuera de la historia oficial que formará parte de los volúmenes almacenados en sus estantes.

Entre lo que la Madre no dice está la relación incestuosa de la Rucia y el Indio. Los dedos cortados que crecen en un macetero le recuerdan a la Rucia el poder censurador de la Madre en su vida. La relación es necesaria en cuanto hace obvia la dualidad de la conformación de la nación chilena, una Rucia que representa el lado europeo de la herencia y un Indio que personifica la herencia indígena de este pueblo mestizo, por lo tanto la historia de ellos es la historia de toda la nación, un incesto tácito en el continente de los huachos, todos son parientes de todos (nadie puede estar seguro de lo contrario) y como huachos que son no heredan historia porque, como los rumores, nadie sabe de dónde vienen. Solo se puede saber a través de lo que se dice, y en este caso la nación se ha preocupado de que quién diga sea Fausto, voz oficial de la historia como debe ser dicha. Fausto el padre ausente, la voz del estado, otro Ambrosio O’Higgins enviando dinero para sus hijos.


Lo fantástico

“Nací maldita.” Esta es la primera oración de la novela. El poder de la palabra para cargar de significación la vida de la Rucia está presente desde la primera enunciación que se hace en Mapocho. Carga con un destino, un agon superior a ella. Es que lo fantástico en el lenguaje recorre Mapocho desde sus primeras líneas. Continúa así: “Desde la concha de mi madre hasta el cajón en el que ahora descanso.” La Rucia, ya muerta, nos comienza a contar su historia, haciendo justicia al epígrafe de La amortajada de María Luisa Bombal, anhelando el descanso y la comprensión de lo que sucedió en vida. Este territorio fantástico de enunciación post mortem tan presente en la literatura latino americana se actualiza en Nona Fernández. Los muertos piensan, sienten, interactúan con el mundo de los vivos porque “la muerte es mentira”, al igual que la muerte del padre.

Dios toca el kultrun para crear el mundo. La luz se hace cuando sus labios emiten la primera palabra. Es un dios que tiene cuerpo –labios, manos- y costumbres indígenas. Luego el padre reversiona una historia de Eduardo Galeano en que la humanidad nace de una piñata, y los seres humanos sueñan un dios que sueña a los hombres. Fausto encanta así a los niños del Barrio, con historias, con el poder de su palabra. Por algo es un mago.

El padre es mago (prestidigitador), contador de historias (de Chile), quemado (mentira). Fausto el historiador no es el mismo Fausto que vende su alma al diablo en la historia de Goethe, más bien es un anciano al borde del suicidio, encerrado en la soledad y en la resignación de enviar dinero a la mujer ausente, encerrado en la Historia de Chile que escribió por encargo, aceptando la censura de aquellos que le pagan el sueldo. Aceptando la vivienda en la punta de la torre de cristal que se erigió donde fueron quemados los pobladores y los que jugaban a la pelota. En cierta forma vendió su alma al diablo, su alma de novelista, cedió su voz creativa para hacer un trabajo investigativo revisado al dedillo por “ellos”, los censuradores que pagan su sueldo. La maldición fantástica que se arrastra desde la colonia se hace presente en los descabezados a caballo que piden al historiador que haga justicia a sus historias. De esa muerte, de lanzarse al vacío, solo lo salva el Indio, su propio hijo muerto.

Hay un constante cambio de narrador. De tú a yo, a ella. Cambia la persona de la enunciación párrafo a párrafo, de omnipresente a personaje, a testigo, con conocimiento parcial o completo. Narra la Rucia su propia historia sabiendo que está muerta y sabiendo que no sabe que está muerta. Narra el Indio, narra su padre, narra “Nona” omnipresente-ordenadora. Como cruzar el río y cambiar de ciudad, Mapocho atraviesa las narrativas de manera similar a quien recorre las habitaciones de una casa y replica lo que ve en cada cuarto: niños, trabajadores, madres, futbolistas, abuelas rodeadas de gatos, etc. Todo está inscrito en el Barrio y escrito en la novela.


El territorio del entredicho fantástico

Vimos cómo estos tres niveles de la narrativa en Mapocho se entrelazan para dar cuenta de una concepción del espacio donde no todo lo real es solo lo que ven los ojos, los espacios guardan significaciones mantenidas en la tradición de la oralidad por figuras anónimas. Las muertes y matanzas se repiten de manera cíclica alrededor del río, pero los muertos no descansan ni dejan de existir porque tienen otra historia de Chile que contar. Y el Mapocho no es el río “río moreno” que divide Santiago. Es el Mapocho arrastrando cadáveres, crímenes de estado que forjaron (“limpiaron”) la identidad nacional. Aquí nadie ha corrido un tupido velo, simplemente echaron los cuerpos a la corriente. Y los muertos recordaron su vida mientras fluían hacia el mar.

  

Bibliografía
·         Opazo, Cristián. Mapocho, de Nona Fernández: la inversión del romance nacional. Revista Chilena de literatura número 64, Santiago. 2004.  Consultado en
· Lemebel, Pedro. Manifiesto, hablo por mi diferencia. 1986. Consultado en http://lemebel.blogspot.cl/2005/11/manifiesto-hablo-por-mi-diferencia.html
·         Donoso, José. El obsceno pájaro de la noche. Alfaguara, Santiago, 2010.

·         Fernández, Nona. Mapocho. Uqbar, Santiago, 2006.

jueves, junio 22, 2017

Una mujer fantástica. Antígona, quimera y espejo.

Primero el trailer


Una mujer fantástica, dirigida por Sebastián Lelio, fue estrenada en abril de 2017. La película tiene tres dimensiones básicas para ser entendida: como Antígona, como quimera y como reflejo. En la cinta, Marina acompaña a su pareja Rolando cuando este sufre un aneurisma que lo lleva a la muerte. La reacción de la familia de Orlando –su ex esposa Sonia y su hijo adulto Bruno- pasan a llevar el principio de buena convivencia. Sin querer victimizarse ni queriendo ceder sus derechos como pareja, Marina enfrenta duros problemas durante los tres (?) días de su vida que abarca la película.

1 Antígona, la imparable necesidad de dar el debido duelo a los muertos. De todas las personas cercanas a Orlando, Gabo, su mejor amigo, es el único que se comporta con respeto hacia Marina. Es el único que le pide perdón por cómo la tratan, por la discriminación que recibe, por negarle asistir a los ritos fúnebres de su cónyuge. La negación de los códigos mortuorios debido a la naturaleza de su relación, es uno de los tópicos con los que se erige esta película: en cada transexual hay una Antígona. Le prohíben permanecer en el hospital, asistir al velorio, asistir a la cremación. Se tiene que colar guiada por el amor –desorientada en los túneles del Servicio Médico Legal- al momento previo a la incineración del cuerpo, para tener una despedida corta frente a dos trabajadores del SML. Le quitan su herencia: Bruno, el hijo de Orlando, se lleva la perra que su padre le había regalado a Marina. Todo le es negado y esta mujer fantástica no está dispuesta a claudicar.

2 La quimera, que se concreta en el momento en que mira su rostro envuelto en cinta adhesiva en el callejón. “No sé lo que eres… eres una quimera” le dice la ex esposa de Orlando en un acto totalmente homofóbico, transfóbico. Después, cuando su hijo y los amigos de su ex esposo secuestran a Marina y le envuelven el rostro con cinta adhesiva, al ser liberada ella se mira el rostro en el vidrio de un auto. Es la única vez que la vemos como un monstruo, cuando ha sido víctima de una violencia desmedida. Ella, reducida a menos que humana, a intento de persona, se libera y se repone como puede. Invención de la mente, Marina no se manifiesta como un monstruo, más bien actúa con educación y respeto frente a la familia de Orlando, pero de a poco la agresión de la que es víctima va escalando. Los policías creen que es una trabajadora sexual, Bruno violenta su espacio personal al irrumpir en el departamento, Sonia la ex esposa la trata como menos que a una humana, y Marina no baja la guardia. No se somete ni hace un escándalo. Con educación, insiste. Entonces la violencia, la monstruosidad, se hacen presentes, pero no en ella. La quimera está dentro de las mentes de quienes la atacan, de quienes intervienen su cuerpo en una “operación” para hacer que su rostro se parezca al que imaginan.

3 El reflejo. Marina es el reflejo de cada uno de nosotros, por eso los espejos y las superficies reflectantes tienen tanta importancia en la película, el punto álgido de esta visión es el momento n que ella descansa desnuda con un espejo circular (contenedor) en su pubis, y la cámara se asoma desde la línea de visión de la protagonista, dejando al espectador frente al reflejo del espejo, y la imagen que vemos es el rostro de Marina. Luego, todos somos Marina por un instante. Hay espejos en la escalera que marina usa para descender a buscar el significado de las llaves del sauna, un significado vacío, frustrado, ausente. Hay reflejos cuando camina por las calles y los ventanales de los edificios la reflejan mientras camina. El territorio de la ciudad está plagado de superficies que reflejan la corporalidad de Marina, pero hay más. Está el momento en la fiesta en que Marina está bailando a solas en la multitud, y luego toda la multitud viste el mismo traje que ella, todos bailan una coreografía contra las ganas de rendirse, todos se reflejan en los rostros de los otros bailarines. Están todos ahí, presos del deseo de bailar hasta expulsar sus demonios, una suerte de exorcismo musical que los iguala a todos. Pero para Marina su corporalidad no es tema, puede serlo para la ciudad que la refleja, pero ella no está dispuesta a discutir ni hacer un escándalo por ser transexual, ella quiere vivir y enamorarse como una persona normal, no busca ni disimular quién es ni llamar la atención sobre sí misma.


Lelio plantea Una mujer fantástica como una película transgénero: comedia, thriller, romántica, hay un cruzamiento en el tratamiento de la historia que no permite encajarla en los estándares comunes. Pero funciona. La dignidad, el reclamo constante que se hace a finalizar la discriminación, están ahí. Marina entonces, demuestra como en el Chile moderno la discriminación de cada día alcanza niveles exasperantes en situaciones como la muerte, convirtiéndola en Antígona y en quimera, a ella que es reflejo de nosotros. A lo mejor la sociedad no está lista para Marina, pero ella sí está lista para la sociedad.


bye

lunes, junio 12, 2017

Las chiquillas no vienen.

-Oye, ¿y leíste Niebla al final?
-Sí, weón, buena la wea.
-¿Cierto? Me gusta caleta esa volá de la nivola que plantea.
-Eso de que los personajes hablen y el narrador esté lo más ausente posible, ¿cierto?
-Sí po, eso mismo. Lo que encontré más bacán es que cuando te lo dice, cuando Unamuno lo plantea, lleva varias páginas haciéndolo, escribiéndolo, te demuestra altoque que se puede hacer.
-Es super buena. Cacha ahí viene este weón.
Saluda a Mario y Alonso.
-Oe cabros, disculpen la hora. ¿El Andrés no ha llegado?
-No, weón. De milagro no llegaste al último.
-Buena. Tenía que ir a mi casa a cambiarme la ropa de la pega, y al final me atrasé lavando la loza de la once.
-Dale, si igual el Andrés aviso que venía en camino, ya debe estar por llegar.
-Estábamos hablando de Niebla.
-Yaaa.
-Cuática la parte en que el protagonista se encuentra con Dios y Unamuno es Dios.
-Demás po, más encima refuerza la idea que tira cuando dice algo de “Dios dijo hágase la luz y fue verbo en español”.
-Es bueno ese rollo, te plantea una volá y te da el ejemplo más encima.
-Cachen, ahí viene el Andrés.
-Buena vamos altoque a la boti.
-Oh, chiquillos, disculpen, me tuve que dar la media vuelta en el metro.
-Se entiende, si voh igual vivís lejos.
-¿Qué vamos a hacer? ¿Estamos esperando a alguien más?
-No, las chiquillas no vienen.
-Ahh. ¿Vamos a la boti entonces?
-Sí po. Hay que sacar el presupuesto. Oye, Mario, ¿pa’ dónde queda tu casa?
-Son como cuatro cuadras, pero pasemos a la boti primero po, así nos ahorramos la paja de volver a salir.
-Ya. Tengo dos lucas.
-Dos quinientos.
-Cuatro.
-Pucha yo ando con mil quinientos no más.
-Filo, de ahí salen los puchos.
-Sí, lo que sea.
-¿Qué vamos a tomar?
-Su par de chelas…
-Igual alcanza pa un pisco…
-Ohh, buena. Ya, apoyo lo del pisco.
-Vamos a terminar hechos mierda.
-Llenemos un vaso y hacemos salud por eso.
-Su salud por las maracas ausentes.
-Y por las zorras astutas.
-Ya pero hay que saber con qué vamos a llenar el vaso primero po.
-Pisco y chelas.
-Hay que guardar pa los puchos.
-Ya, pero compramos una promo de pisco barato, demás alcanza.
-Sí, si aparte tengo unas pocas chelas en la casa.
-Bueeena.
-Oye, Alonso, qué onda, tenís ataos con una de las chiquillas que dijiste eso de salud por las maracas ausentes.
-No, na que ver. Lo decía por las mujeres en general.
-Yo pensé si teníay ataos con alguna, pero no me sonaba; y también entendí que era algo más general.
-¿Y de dónde sacaste esa wea de las zorras astutas, voh?
-Un weón en la u, que siempre andaba brindando por las zorras astutas.
-¿?
-Las mujeres son putas asesinas, weón, Bolaño ya lo dijo.
-Bolaño culiao, le dejó la vara alta a toda nuestra generación.
-¿Y ese loco andaba de carrete en carrete lamentándose de las minas?
-Igual que todos no más po.
Llegan a la botillería.
-Ya, tú erís el dueño de casa así que te toca hacer la compra, ahí están mis dos lucas.
-Yo voy a poner una luca más pa puchos.
-Buena. Oiga, ¿tiene promo de pisco?
-Tres mil quinientos.
-¿Y la cerveza a cuánto la tiene?
-Mil doscientos si deja por el envase.
-Ya, una promo, cuatro cervezas y una cajetilla de veinte light.
-Tenga.
-Ahí está la plata. ¿Quién me recibe?
-Pasa.
-Toma.
-Pasa pa acá.
-Presta.
-Su vuelto.
-Ya. Estamos.
-Vamos.
-¿Y de aquí a tu casa…?
-Poco.
-Oye y por qué no vinieron las chiquillas.
-Andaban con la pera. Muchos hombres.
-Ah, ¿en serio?
-En volá. Ninguna dio una excusa decente, avisaron que no venían no más.
-Oh, que pasas de rollos.
-O en volá tenían algo que hacer no más po.
-Mmm…
-¿Y por qué preguntay tanto por las chiquillas, Andrés? ¿Queríay que viniera alguna en especial?
-No…
-Ah, menos mal po, si voh tenís polola.
-Déjate una po Andrés.
-Yaaa, ni que me fuera bien con las minas.
-Mira… de los cuatro erís el único que tiene mina así que no tenís público pa llorar hoy día.
-Estay puro contando moneas delante de los pobres.
-Le dan color.
-Llegamos.
-Piola tu casa. ¿Es de esas largas pa atrás?
-Sí, igual, es que es antigua.
-Buena, tienen lleno de…
Artefactos, arte, cables, decoraciones, piezas, colecciones.
-…cosas.
-Dejen sus cosas acá en el living y pasemos al comedor, así tomamos en la mesa.
-Dame permiso pa poner mi bolso.
-Cuidao con mi mochila.
-Oye ¿y tus viejos no dicen na?
-No, si les avisé. Acá siéntense.
-Te ayudo con los vasos.
-Vale. Alonso, pon ese cenicero en la mesa porfa.
-Ya. Oye, Mario, weón, ¿dónde te vay a sentar?
-Da lo mismo. Ahí traigo una silla del living.
-¿Alguien quiere pisco altiro o tomamos la chela y después el pisco?
-Después el pisco mejor.
-Sí, vamos de a poco pa no terminar tan hechos pico.
-Ya. Voy a servir entonces.
-Vale.
-Oiga, Mario, venga pa acá un poco.
Conversan despacio. Mario vuelve.
-¿Qué onda tu mamá?
-Na es que… puta, mi hermano mayor se fue a tomar con sus amigos a la plaza y anda curao, me estaba diciendo si lo iba a buscar.
-Ah. Pero si querís te acompañamos po.
-No, no se preocupen, si va a llegar solo.
-Ya.
Toman sus primeros sorbos, alguien no se aguanta y prende un cigarro.
-¿De verdad creís que Bolaño nos dejó la vara alta?
-Sí, todo el rato. 2666 es una clase de escritura, lo mismo que Los detectives salvajes. Son literalmente clases-talleres de escritura y apoyo emocional para escritores hechos novela.
-Nunca lo había pensado así.
-Aló.
Mario da un buen sorbo antes de pararse a abrirle a su hermano.
-Oe, Alonso, fondea el pisco y la bebida pa que no los vea el hermano de este weón.
-¿Te querís cagar con un vaso de piscola?
-No, weón, en vola si toma pisco se termina de mandar el show. Por último si nos pide chela no va a dar tanto jugo.
-Verdá.
-¿Estay con amigos?
-Sí, pero anda a acostarte, no molestis.
-Ah, si no voy a molestar, oh.
-Anda a acostarte, ya diste harto jugo.
-Buena, cabros, ¿me dan un poquito de chela?
-Ya po, sírvete no más… o pasa un vaso y te servimos.
-Ya, ¿en qué están?
-Na, conversando. Piola.
-Anda a acostarte.
-Ya, oh, si ya voy. Te ponis pesao.
-No te day cuenta de las cagás que te manday po.
-Ya, ¿me dan otro poquito antes de ir a acostarme?
-No, no weis.
-Pasa el vaso.
-Vale.
-Buenas noches.
-Chao.
-Perdón por… que lata que hayan tenido que ver eso.
-No te preocupis, weón, a todos no ha pasado.
-Sí, weón, no te preocupis.
-Pasa tu vaso y no pensis weas.


***

-Ya po, cuenta la dura, ¿qué pasó con la Sofía?
-Na po, no funcionó.
-Pero funcionó durante un año y medio, o casi dos años, no me acuerdo, pero no podís decir “na po” si duro tanto. Algo tiene que haber pasado. Habla de eso. Sacátelo.
-Es que a eso se resume. No quiso seguir conmigo. Hasta cierto punto yo no quise seguir con ella. No hablamos hace meses. Me duele. Estoy aburrido de estar soltero, quiero tirar. Eso.
-Pero querís tirar o queris algo como lo que teníay con la Sofía.
-No, no weis po. O sea, como que en realidad no quiero nada, pero igual ando caliente, si eso siempre ha sido lo malo de terminar una relación.
-Sí, weón, es entero fome, yo llevo caleta sin tirar y hay días donde la calentura es brígida, llega a hacer mal pa la cabeza.
-Ah, puta, yo no he tenido esos problemas.
Todos se ríen de lo que dijo Andrés.
-Andrés culiao desperfilao.
-El que puede puede, po.
-Sí, es verdad. ¿Estay bien con la Cate, entonces?
-Síiii. Igual hemos tenido varias peleas últimamente, pero lo normal.
-Pero cuando tú decis varias peleas, de verdad lo veis como algo normal de las relaciones, o es porque han tenido problemas más serios.
-Puta… un poco de las dos.
-Ojalá que no se atrapen en esa. Cuando yo terminé con la Javi igual hubo una etapa, antes de cuestionarnos si seguir o no, en que peleábamos harto por cosas que no nos estábamos diciendo.
Es la primera vez que Alonso habla en un rato.
-¿Hace cuánto que no veís a la Javi?
-Poco. Una semana.
-¿Se comieron?
-¿Tiraron?
-Sí.
Uuuf generalizado.
-¿Van a volver?
-No creo.
Beben.
-¿Y tú, Mario, en qué pará estay?
-No, no he tenido problemas con minas, ando relajao en ese sentido.
-Es que igual voh erís un poco hueco po.
Fue el turno de Alonso de hacer que todos rieran.
-No es por eso la verdad. Igual he andado concentrado en otras cosas, el teatro, el taller de narrativa. He estado haciendo cosas que me gustan, entre pa distraerme y también por el gusto de hacer cosas que me gustan.
-Pa cumplir tus propias expectativas.
-Sí po. Es importante hacerse feliz a uno mismo, dejar un rato de preocuparse de andar cumpliendo las expectativas del resto y ver lo que a uno le importa.
-¿Y tú, Cavieres, cuáles son tus expectativas ahora que te echaron de la u?
-Uuf. No sé, no estoy seguro. Estoy tratando de rendir en la pega, matarme trabajando pa no pensar weas todo el día, pero no pienso meterme a u preuniversitario pa preparar la psu ni volas así.
-¿Pero pensay meterte de nuevo a la u?
-Sí, pero no a la Chile de nuevo.
Silencio.
Se interrumpe cuando Alonso pregunta:
-¿Y a qué pensay meterte?
-No sé. Igual tengo rato pa pensarlo. Estoy más en la pará de que me vaya medianamente bien en la prueba y decidir puntaje en mano.
-Al final igual es así siempre.
-Mmm.
-Oye tengo una película pa que veamos.
-¿Querís ver una película?
-Es que es súper loca, sale Robert Duvall que es entero wachón y todo, habla harto de lo que veíamos en el taller el otro día.
-¿Cómo se llama?
-Nowhere.

***

-Me alcanzay la coca, quiero hacerme una piscola.
-Oh, igual queda poca.
-Puta y queda caleta de pisco.
-Oye, Mario, ¿a qué hora cierra la boti?
-A las tres creo. Ya cerró hace rato.
-¿Qué hacemos? ¿hay clandestino por acá?
-No, no se preocupen, yo cacho la solución. Cuando se acabe vemos.
-¿Leyeron el Putas asesinas, que nos pidió Roberto pal taller?
Asienten mientras beben.
-Sí po, las mujeres son putas asesinas.
-Monos ateridos de frío.
-Fuerte el lenguaje del weón.
-Pero funciona po. Y funciona terrible bien, o sea, han pasado años desde que murió, y más años desde que escribió Putas asesinas y aquí estamos, leyéndolo.
-Es que trabaja harto sus mundos Bolaño.
-Son complejos sus mundos.
-Y además las minas son putas asesinas.
-Salud por las maracas ausentes y por las… zorras…
-Astutas.
Se ríen, Andrés se sirve una piscola con el último concho de bebida.
-Oye Alonso y ¿a cuál de las chiquillas le preguntaste si venían?
-A la Maca.
-Así que te gusta la Maca.
-Chaaa.
Alonso prende un cigarro antes de decir:
-Mario cuál era tu solución pa tomarnos el resto de pisco.
-Ah, pasen sus vasos.
-Yo creí que te gustaba la Lily, weón.
-Es bonita. Quizás más bonita que la Maca, pero la Maca es más madura.
-A mí me gusta la Lily. Nunca he cachao bien si le gustan los hombres o las mujeres, pero la percibo como una mina super interesante, y aunque le cuesta expresarse se ve que tiene harto pa decir.
-Te gusta como escribe.
-Sí. ¿A ti te gusta lo de la Maca?
-No sé. Igual ha mostrado poco.
-Ya, recíbanme los vasos. Despierten al Andrés, que se está quedando dormido.
-Oe Andrés despierta, termina tu piscola.
-Oh, disculpen, estoy super cansao.
-No, dale. Mario, ¿qué vamos a tomar?
-Prueba primero.
Sorbo.
-Está… bueno. No es pa volverse loco, pero es tomable.
-Sí, weón, ¿qué es?
-Pisco con agua y azúcar.
-No weis.
-En serio.
Sorbo.
-Está bueno.
-Bien jugao.
-Salud por las maracas.
-Andrés culiao, ya, salud.
-Salud.
-Oh, quiero ir al baño.
-Puta, yo también.
-Yo también. Pero vamos todos y hacemos aquí afuera no más, en el patio.
-¿No te retan?
-Na, si son plantas no más.
-Buena.
-Ta piola tu patio, weón.
-Sí, son bacanes estas casas viejas.
Andrés canta:
-Y desde aquí te digo…
-¡Maraca conchetumare!
-¡MARACA!
Y casi se mean los pies riéndose.
-Que es misógino el hombre soltero.
-Eeella.
-Igual es verdad.
-Sí, pero es necesario. Hay que sacarse de dentro todo lo mal que uno lo pasa. Cuidao con la pata de la silla cuando te sentís.
-Dale. Oye, ¿pero tú de verda pensay que la Sofía es maraca?
-No. Me quiso mucho como pa considerarla maraca o mentirosa… pero al mismo tiempo me hizo sufrir harto, y todavía me duele, y sé que hay harto que es culpa mía, y sé que hay mucho que es culpa de ella y le tengo esa rabia y ese dolor. Por qué, ¿vo pensay que la Javi es maraca?
-No.
-Es brígido olvidarse de una mina. A mí me costó olvidarme de mi ex y estar así de tranquilo como estoy ahora.
-¿Hace cuánto terminaron ustedes?
-Año y medio.
-Chaaa. Mucho. No quiero demorarme todo ese tiempo en olvidarme de la Sofía.
Andrés comienza a tentarlo, a ver si sale de nuevo, y dice:
-Y desde aquí te digo…
-MARACA CONCHETUMARE.
Mario se enoja.
-Baja la voz po weón, que me van a retar.
Y Alonso dice:
-Ya, Santiago está borracho.
Se ríe con lo que dijo Alonso. Luego sentencia:
-Santiago es una borrachera.
Y nadie sabe si reírse.
Beben, fuman.

***

-Despierta.
-Oh. ¿Qué hora es?
-Van a ser las una.
-Oh, que tarde. ¿Y el Andrés?
-Se fue hace rato. Como a las diez.
-Maldito, podría haber avisado pa irme con él.
-El Alonso está que se va.
-Alonsooo.
-¿Qué?
-Espérame que me lave la cara y voy contigo po.
-Ya.
-Ya, calmao. Oh, tengo la media caña.

************************
****************
************
********
****
**
*

Otro capítulo de Boanerges, pueden ver el resto en la sección novela.

Esta es la entrada 401, van 62.594 visitas en el contador del blog. Gracias por la paciencia durante estos 11 años (:
bye

jueves, junio 01, 2017

Batman y Flash The button

Lo nuevo en DC Rebirth
Una ola de luz blanca va consumiendo los universos, las tierras infinitas que forman la gran realidad unificada de los cómics de la editorial DC están desapareciendo. Un villano, el Antimonitor, está consumiendo realidades a ritmo acelerado. El año es 1985. Los héroes triunfan.


Un (anti)héroe llamado Comediante es arrojado por la ventana de un edificio. Su chapita –the button- de un smile amarillo, cae al suelo, con una gota de sangre encima. Es una realidad distinta a la de Flash y Batman, 12 números de un cómic publicado por la misma DC pero en “otro universo” distinto al de los héroes. El año es 1986.


31 años después the button aparece en la baticueva. Batman acerca la chapita a la máscara del sicopirata –que ayudó tanto al Antimonitor en 1985- y un destello de luz ocurre.
Flash corre más rápido que el tiempo, viaja al pasado, salva la vida de su madre, vuelve al presente y todo ha cambiado. Bruce Wayne nunca se convirtió en Batman, pero su padre sí. Thomas Wayne ayuda a Flash a matar a Reverse Flash. El año es 2011.



Reverse Flash sostiene la chapita del comediante en la baticueva, Ha vuelto. Comienza a golpear a Batman a super velocidad. El cómic se descompone a un segundo por viñeta. Flash llegará en un minuto. El murciélago tiene que aguantar solo sesenta segundos contra un villano al que le sobra el tiempo. Sesenta viñetas de violencia. El año es 2017. Nueve cuadros por página, tal como hace 31 años.
Todo remite a todo.
Cuando Batman y Flash se adentran en las dimensiones paralelas para buscar respuestas, sienten la luz blanca consumiendo los mundos. Algo ha vuelto. Algo puso the button en la baticueva. Alguien juega con los significados de las sagas que han enfrentado los héroes durante las últimas 3 décadas. Enlazando eventos que borran realidades. Enlazando cómics de distintos autores, en diferentes épocas.
4 números tiene The button. Dos en la revista Batman, dos en Flash. Ambos héroes se ayudan a sanar el remesón a sus realidades que significaron los viajes del corredor escarlata en Flashpoint, durante el 2011. Batman habla con su padre, quien le pide que encuentre la felicidad y deje de “ser batman”. Flash comprende que no fue él quien afecto la realidad al regresar de la paradoja Flashpoint. Una mano azul guía los hilos.



El reloj del juicio final, que avanzaba una hora en cada una de las doce entregas de Watchmen, ahora anuncia que en noviembre Superman abrirá la saga que tendrá las respuestas. Las preguntas han sido puestas sobre la mesa, justo después de que the button fuera puesto en la baticueva.  
El guionista Joshua Williamson actualiza así la creación de Alan Moore, introduciendo the button el universo de los héroes habituales. Haciendo que los lectores tengan meses para especular cómo el dios azul creado por el autor inglés ha jugado con el universo de los cómics. Eso ni siquiera había sido posible durante el 2012, cuando se publicaron las series Antes de Watchmen, que pretendían dotar de mayor trasfondo la sórdida historia de anti héroes de Moore.
En 2007 Los Simpsons ya bromeaban sobre las reversiones infinitas que hacen las grandes editoriales de las escasas buenas historias originales. En el episodio Husbands and knieves Milhouse le pide al mismísimo Alan Moore que firme su ejemplar de “Bebés Watchmen en V de vacaciones” ante lo cual el guionista estalla en cólera contra las grandes editoriales y la manera en que pervierten las historias. Pero The button viene a confirmar que la crítica de Moore no es vacía, que su alejamiento del cómic y rechazo a participar de las adaptaciones de sus creaciones tienen un asidero moral al que vale la pena aferrase. Un llamado a conservar la integridad de lo que Walter Benjamin llama el “aura” de las creaciones artísticas.



En el último tiempo ha sido habitual que las casas editoriales reciclen antiguas ideas para exprimir alguna variable sin resolver, dar un giro más a alguna tuerca que cierre sentido, agregando material sobre material porque cabe y al ser producto probado las ganancias van casi aseguradas. Es el caso de Civil War 2 en Marvel. O la adaptación cinematográfica de La broma asesina (1988) que se hizo el 2016, también del mismo Moore. Hay una negación a arriesgarse creando material nuevo, producida en parte porque autores como Moore o Morrison tensaron tanto lo que se podía hacer con los cómics que ahora a los creativos les cuesta descubrir lo nuevo.

Este agotamiento de creaciones originales nos deja la sensación de que ahora más que nunca hay una crisis en las tierras infinitas.




bye

sábado, mayo 27, 2017

99 La morgue - Ramon Griffero


La virgen se aparece. Nada más comienza la obra el tema de la religiosidad se hace presente, los personajes y todo el escenario de la morgue quedan bajo la mirada de la virgen, Cierra también la obra. Pero no hace nada, como cuando la virgen se le aparecía a Miguelito en los cerros, distrayendo la atención de los muertos.

Un muerto se levanta. Él. Incluso en el guión de Griffero no se consigna el nombre de este personaje, Él es uno de los muertos sin nombre, sin tumba, sin siquiera un informe de defunción. Le advierte a Germán –el protagonista- que las generaciones futuras deberán hacerse cargo de su historia. Es el mismo Griffero quien se refiere a esta forma de componer los personajes en su lectura de HP, donde también los personajes son apenas enunciados en el guión, para no cargar arquetipos sobre la interpretación de los actores y darles espacio a su creatividad, a una creación conjunta director-actor que se deba realizar-resignificar cada vez que se monte la obra.

La obra se rebobina. Este es uno de los elementos cinematográficos que dan cuenta del estado del arte del teatro. Algo totalmente ajeno al teatro sucede sobre el escenario, los espectadores son capaces de comprenderlo porque están acostumbrados a esa forma narrativa en el cine, y en el teatro, con el sonido de rebobinación en los parlantes, no es incomprensible.

El espacio se multiplica, aparece una tarima de una pared de la morgue, aparece con ella el pasado de la madre del protagonista. Lo que antes era una pared fría, ahora se abre con el cálido recuerdo de la madre prostituta, la madre manoseada por algún cliente que paga la educación de Germán, el sensible Germán, el artista. Esta elasticidad, polisemia, del espacio escenográfico muestra las múltiples evocaciones que puede traer a la mente un lugar, hace presente al público recuerdos del protagonista.

Personajes que se encariñan con animales imposibles: peces encontrados en los vientres de los falsos ahogados. Fernanda, la aseadora, le lleva a Germán los peces que encuentra en los cuerpos de los muertos que deben declarar como ahogados por orden del director de la morgue. Son detenidos desaparecidos. Muertos por la represión del régimen. Pero la orden es que sean ahogados, y la coherencia de la realidad hace que haya peces en sus pulmones, aunque sus pulmones nunca hayan llegado a tener agua en su interior.

Vidrios sucios, paredes de azulejos que reflejan el paso del tiempo. Murallas que se abren para dejar ver habitaciones. Griffero explica antes de que comience la obra que cuando esta se estrenó en el Trolley la escenografía parecía nueva. Aquí, en el 2017, han querido reflejar el paso del tiempo sobre la morgue que da cabida a la historia. La historia envejece, pero sigue repitiéndose, con una vigencia que llena teatros.

La madre que dice “yo ya no existo”. La madre italiana de Germán, de carne para el público pero etérea para el pintor, le remarca su condición de recuerdo, justo después de decirle que si hubiera sabido que iba a ser tanto su sufrimiento hubiera sido mejor abortarlo. Un pensamiento maternal seguido del abandono total.

La abuela paralítica que se levanta de la silla de ruedas para hacer una reflexión meta dramática sobre el tema de la obra: los muertos que no son enterrados.

"Honor a quienes nunca pudieron sepultar a sus hijos.
Venid a mí las Antígonas.
Venid a mí. Venid a mí los muertos."

Durante la dictadura militar una de las obras cuya representación llegó a estar prohibida es Antígona. En ella, la joven pide al rey permiso para enterrar a su hermano, el rey se lo niega. Estrenada incluso antes del plebiscito que terminaría con la dictadura, esta reflexión sobre la vigencia de violencia hacia los vivos, hacia los deudos, esta negación del réquiem, demuestra la potencia de la representatividad del teatro. Es lo que Oscar Cornage llama la teatralidad. No es que la historia de la morgue sea supra trascendental, es lo que se representa con esta morgue, una situación a nivel país donde los altos cargos mandan a ocultar las causas de las muertes que ellos mismos provocan.

¿Por qué es importante ver una representación del padre de la patria perder su espada? ¿Cuál es la trascendencia de la historia de las hermanas Álvarez? ¿Qué pretende Griffero mostrándonos estas escenas aparentemente inconexas de la trama central de la obra? Una de las cosas que llama la atención de 99 La morgue, ya desde el título, es la multitud de temas que hay en escena. ¿A qué hace referencia el 99 del título? Hay tantos temas al interior de la obra que muy pocos son desarrollados con profundidad, más bien parece una comprensión del teatro como una vitrina, un zapping teatral de tramas que no son dueñas de sus propias obras. Cuando Fernanda le cuenta a Germán la historia de las hermanas que antes vivían en el edificio, uno pudiera pensar que habrá una repercusión, una repetición de la historia en algún grado, pero el tema de la frustración del amor romántico no se vuelve a tratar en la obra. Bernardo perdiendo su espada y su esposa perdiendo el estandarte patrio pudieran entenderse como una pérdida de los valores patrios bajo el contexto de la dictadura, pero ¿es necesario verlo en escena? ¿No podía quedar en la voz –o la reflexión- de los personajes? ¿Hay 99 temas en la obra? ¿Por qué cuando el director de la morgue da muerte a la abuela –que al pararse y bailar recibe el nombre de La mujer de Corintios en el guión- recita los primeros diálogos de Lady Macbeth? ¿Qué tiene que ver la manipuladora esposa Shakesperiana con la obra de Griffero? Que él así lo quiso, eso tiene que ver. Que ocurre en un teatro, haciéndonos presentes una vez más la irrealidad de lo que vemos. Explica Paulina Urrutia en el recorrido por el teatro Camilo Henríquez posterior a la obra, que el escenario no tiene telón para reforzar el cuestionamiento a la cuarta pared. La obra cuestiona constantemente la ilusión de lo representado trayendo a la boca de los personajes referencias a otras obras de teatro, enrostrándole al espectador que está presenciando una representación teatral, actualizando la comprensión del teatro de fin de siglo. Es un teatro que no tiene todas las respuestas, pero que al menos plantea las preguntas.

bye